El Teatro Fernán Gómez, situado en pleno centro de Madrid, acoge hasta el próximo mes de marzo la magnífica exposición ‘‘Titanic, the Exhibition’’. Se trata de un recorrido realizado con audioguía que nos va narrando, foto por foto, la historia del mítico transatlántico de principio a fin, contando algunas de las historias de los pasajeros. Además, muestra al público recreaciones de los camarotes junto a más de 200 objetos, recuperados de lo más profundo del océano Atlántico, pertenecientes a la tripulación y a los pasajeros que fallecieron en el hundimiento del buque la noche del 14 de abril de 1912.

Pero, ¿nos encontramos ante una exposición cultural o, simplemente, frente a un acto de negocios?
Está claro que la historia del Titanic nos conmueve desde hace más de 100 años. La curiosidad del ser humano por querer recuperar los restos del barco, le impulsó a realizar una inversión en tecnología e instrumental para poder sacar del fondo cualquier elemento perteneciente al buque. Desde mi punto de vista, todos los objetos que fueron rescatados de las profundas aguas tienen mucho valor a nivel cultural, ya que pertenecen a uno de los hechos más trágicos de la humanidad. Es parte de nuestra historia.
Sin embargo, puede haber un doble fondo. Cuando decidieron abrir las puertas de esta exposición al público, desde un primer momento, sabían que sería una mina de oro. La venta de entradas ha batido records en multitud de países, como en España, donde se han vendido más de 100.000 en tan solo tres meses. Los beneficios obtenidos hablan por sí solos.
Pero como ya he dicho, nos encontramos ante una exposición que genera mucho valor cultural y, que sin lugar a dudas, seguirá atrayendo a multitud de espectadores deseosos de vivir desde más cerca la triste historia del gran transatlántico.