El Museo de arte Thyssen-Bornemisza de Madrid acoge una de las exposiciones más llamativas e importantes del pintor y grabador noruego Edvard Munch. Autor perteneciente a dos siglos (XIX-XX) y considerado como uno de los padres del movimiento modernista, reflejaba en cada una de sus creaciones el drama del ser humano. Empleaba una visión negativa de la experiencia vital a través de la soledad, de la pequeñez y del sexo, empleando como protagonistas a individuos y a la muerte. Recurría a la máscara y a la desfiguración de los rostros.
La muestra Arquetipos, denominada así debido a la cantidad de modelos sentimentales y emocionales que Munch reflejó en cada una de sus obras sobre las diferentes obsesiones del hombre contemporáneo, es la primera que se presenta en la capital desde 1984. Se ha realizado una selección de los ochenta cuadros más significativos del autor, en los cuales se analiza claramente, de principio a fin, el crecimiento y desarrollo de la carrera del autor. Representaciones de carácter muy subjetivo y abstracto, de colores intensos con un estilo artístico expresionista y simbolista reflejado a través de colores vivos e intensos.
La sala se encuentra dividida en secciones: Melancolía, Muerte, Pánico, Mujer, Melodrama, Amor, Nocturnos, Vitalismo y Desnudos. Formadas por pinturas que representan la soledad y la tristeza (Atardecer, Madre e hija), el miedo a la muerte (La niña enferma), la ansiedad y la angustia del ser humano (El grito), la idealización de la mujer (La femme fatale), la tristeza del individuo (Consolación), el lado negativo del amor (El beso), paisajes brillantes y únicos de carácter psíquico (Noche estrellada) y el desnudo como tema central de su obra (Pubertad).
Una obra magnífica, de valor incalculable, que nos invita a interpretar la realidad a través del punto de vista subjetivo y analítico de unos de los pintores más importantes de la historia del arte.


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