La Navidad, es un período lleno de felicidad e ilusión. Luces y árboles gigantes de todos los colores, en mitad de las plazas más reconocidas de la capital, alumbran cada una de las calles que conforman la ciudad. Papá Noel cuelga de alguna que otra ventana y los niños, junto a sus padres, visitan los puestos de la histórica Plaza Mayor para comprar artículos de broma o adquirir las últimas figuras para montar el portal de Belén.

Fechas señaladas que celebramos en familia. Comidas servidas en cantidades ingentes, cubren todas las mesas de los hogares mientras de fondo se escuchan los villancicos más tradicionales. Son típicos los caldos y verduras, el pescado y el marisco y, como no, el cordero o el pavo relleno. De postre no pueden faltar los dulces tan apreciados y deseados por los más golosos de la casa como el mazapán, el turrón o los polvorones.
Que nos toque la lotería es algo que deseamos a diario, pero si es el gordo del sorteo nacional muchísimo mejor. Las bolas van cayendo y los números van saliendo. Algunos hogares y establecimientos dibujan rostros de alegría y emoción en sus rostros debido al premio obtenido.
El último día del año es el más esperado por más de uno. Nuevas oportunidades que aprovechar y nuevos propósitos que cumplir, entre ellos terminarse las 12 uvas a tiempo sin colarse en los cuartos que indica el reloj de la Plaza de Sol. Una noche mágica en la que los más jóvenes salen con sus mejores galas a disfrutar de la entrada en el año nuevo que les espera, finalizando la celebración tomándose un chocolate con churros a primera hora de la mañana en uno de los bares más conocidos de la capital, la Chocolatería de San Ginés.
Estas fechas tan marcadas finalizan con una tradición que ilusiona hasta el más grande. La cabalgata de los Reyes Magos recorre las calles principales de la ciudad, transportando los regalos de todos y lanzando dulces a los asistentes.
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